jueves, 4 de marzo de 2010

Tributo a nuestros mayores

Este mundo ha cambiado. Ancestrales costumbres tales como cuidar de nuestros mayores cuando el inexorable gotear de los años les impide arreglárselas por si mismos forman parte del pasado. El frenético ritmo de vida que nos marca una sociedad agresiva, consumista e inmisericorde nos obliga a renunciar al hecho de devolver aquello que hemos recibido. A compensar todo el amor y cariño que hemos recibido hasta los veinte, treinta o cuarenta años, según el caso.
Somos jóvenes irresponsables, sin respeto por las canas… ¿o no? A lo mejor no todo está perdido.

Haciendo un ejercicio de imaginación, me visualizo a mi mismo llamando a las puertas de San Pedro:
- ¿Has sido bueno, hijo mío?
- Muy bueno, Santo Varón (usted, no yo). ¿Se puede?
- Un momento. ¿Diste de comer al hambriento, de beber al sediento y posada al peregrino?
- Hombre claro. Todos los días. ¿Puedo pasar ya?
- Cuidaste de tus padres con total dedicación, entrega, cariño y abnegación.
- Bueno… eh… siempre piensas que puedes hacer algo más…
- No te preocupes, hijo mío. No pasa nada. Sigue un poco más adelante y, pasada la ventanilla de la derecha, coges el ascensor y pulsas en el botón “Averno”.
- Pero… San Pedro, buen hombre y mártir… no se…
- De verdad, no te preocupes. Tú dices que vas de mi parte al de la entrada.

En momentos críticos el ingenio de uno aflora con toda energía por lo que rebusco en mi coco buscando algún argumento que me prive de un desenlace tan poco atractivo. Según encamino mis pasos al ascensor me doy la vuelta:
- San Pedro, gentil hombre, ¿Usted tiene ordenador?
- Claro, hijo mío, claro. Soy un hombre de mi tiempo.
- ¿Navega por Internet?
- Bueno, hago mis pinitos. ¿Por qué?
- ¿Y tiene usted hijos?
- Sí, sí – Contesta el apóstol intrigado.
- Hijos que supongo le harán saber que el escritorio no es una mesa. Las ventanas no necesitan de picaporte para abrirse y cerrarse, bastan con pulsar la crucecita de arriba a la derecha. El ratón no es un roedor. Para navegar no hace falta un barco, basta con pulsar el iconito de la e. Adjunta, envía, cierra, bandeja de entrada, maximiza, copia, corta, pega, archivo, herramientas, opciones,…
- Pasa, hijo, pasa. Y pregunta por Job que te dará algún consejo.

2 comentarios:

  1. Yo siempre miento cuando en las mesas de las bodas me preguntan dónde trabajo. Prefiero decir que soy soldador a que trabajo en la empresa del Maligno.

    En cuanto al 4º Mandamiento, deja de ser obligatorio en el momento que tienes hijos. Los abuelos enloquecen con los nietos, se convierten en mimadores profesionales, en sendas de olvido de tus estrictas enseñanzas.

    ResponderEliminar
  2. ¿Seguro Yayo? Bueno, entonces me queda poco tiempo de remordimientos de conciencia...

    ResponderEliminar